Palaos – día 4

El cuarto día en Palaos lo dedicamos a explorar las Islas Rock en detalle. Pudimos recorrerlas en barco, kayak e incluso hacer snórkel entre ellas. Visitamos una gran cantidad de lugares fascinantes, incluyendo un lago marino habitado por millones de medusas.

Tras haber dedicado gran parte de nuestros tres primeros días en Palaos al buceo, el cuarto día decidimos explorar las Islas Rock. Como os contamos previamente, se trata de una gran cantidad de pequeñas islas de piedra caliza situadas entre las islas de Koror y Peleliu. En estas islas se encuentran la mayoría de las playas de arena de Palaos. 

Como es de esperar, para visitar las islas es necesario ir en barco. Por ello, decidimos contratar un tour con la compañía IMPAC (Imperial Palau Corporation). Al igual que muchos otros operadores turísticos de Palaos, se trata de una compañía japonesa. Las compañías y restaurantes japoneses son frecuentes en Palaos, ya que estas islas fueron colonia japonesa durante varias décadas. Asimismo, una gran cantidad de los turistas que visitan Palaos provienen de Japón. Nos pareció que el tour de las Islas Rock que ofrecían era el más completo. El precio fue de unos 90 euros por persona, incluyendo almuerzo y equipo de snórkel.

Tras recogernos en nuestro hotel, nos dirigimos al puerto de IMPAC (donde os proporcionarán equipo de snórkel si lo necesitáis), y pusimos rumbo hacia las Islas Rock. ¡No dejéis de estar atentos durante el trayecto a la gran cantidad y variedad de formaciones que podréis observar entre las Islas Rock, así como a sus aguas cristalinas!

La primera actividad del día fue una ruta en kayak entre las Islas Rock cercanas a la isla de Ngeruktabel, en la zona de Long Lake. Al ir en kayak, pudimos pararnos a apreciar mejor los detalles de las Islas Rock y su entorno, como su espesa vegetación tropical (incluyendo de nuevo la flor nacional de Palaos), sus formaciones rocosas de piedra caliza y los abundantes arrecifes de corales. Además, durante el recorrido se accede a pequeñas lagunas interiores, ¡pasando incluso por estrechos túneles donde tendréis que tener cuidado con la cabeza! Fue un paseo en kayak muy relajante que nos permitió disfrutar de paisajes únicos, y sin duda se convirtió en una experiencia inolvidable. Hacia el final del recorrido, cometimos el error de chocar contra el tronco de uno de los árboles de las islas, ¡lo cual provocó que una gran cantidad de hormigas y otros insectos cayera sobre nosotros! Tras darnos un baño para deshacernos de ellos, volvimos al embarcadero a devolver los kayak.

Kayak por las Islas Rock

El siguiente destino fue la laguna conocida como “Milky Way” (Vía Láctea), situada también en la isla de Ngeruktabel y llamada así por la gran cantidad de lodo blanco que hay en sus poco profundas aguas. El lodo no sólo le otorga un bello color turquesa, ¡sino que además podéis embadurnaros con él para limpiar vuestra piel mediante un baño de barro! La tripulación se encargó de extraer abundante arcilla, y tras habernos cubierto con ella, saltamos al agua para limpiarnos.

Tras este divertido tratamiento natural, continuamos nuestra ruta en barco hacia el sur, en dirección a la isla de Mecherchar. 

Nuestro destino fue la pequeña isla de Ngermeaus, situada entre Ngeruktabel y Mecherchar. En esta isla se encuentra una de las pocas playas de arena de Palaos. Es una playa tropical increíble, con arena blanca muy fina y rodeada de aguas cristalinas llenas de arrecifes de coral desde donde se puede disfrutar de vistas magníficas de Mecherchar y el resto de islas cercanas. En las proximidades de la orilla es fácil ver tiburones de arrecife y sus crías.

Isla de Ngermeaus 

Después de un breve descanso para comer y tras haber explorado en detalle la playa, saltamos al agua para hacer algo de snórkel. Nosotros recomendamos alejarse un poco de la orilla hasta llegar al arrecife de coral (que se encuentra a varios metros de profundidad) para poder observar una fauna marina más variada (donde, además, no suelen ir la mayoría de turistas). Pudimos ver grandes bancos de peces tropicales, así como numerosos tiburones de arrecife. En esta ocasión, los más abundantes fueron los tiburones de arrecife de punta negra, caracterizados por el color negro de la punta de sus aletas (fácilmente observable en su aleta dorsal). 

Estos tiburones son más tímidos que los de punta blanca, y, al igual que otros tiburones de arrecife, no suelen mostrar comportamientos agresivos hacia las personas. Sin embargo, en aguas poco profundas pueden confundir nuestras piernas con una presa. Para evitar accidentes no deseados, es mejor nadar por tales aguas poco profundas en vez de caminar. En cualquier caso, si vais hacia la zona profunda no tendréis ningún problema. 

Habiendo disfrutado de todo lo que esta inolvidable playa ofrecía, volvimos al barco para dirigirnos a la siguiente parada: el lago de las medusas (llamado Ongeim’l Tketau en palauano). El lago de las medusas es uno de los múltiples lagos marinos que existen en las Islas Rock de Palaos, y el único de ellos al que pueden acceder los turistas. Al tratarse de un lago marino, la mayoría de su agua es salada. Se encuentra en la isla de Mecherchar, y está conectado con el océano únicamente mediante pequeñas fisuras y grietas en la roca caliza que lo rodea. Estas condiciones de casi total aislamiento del resto del océano provocaron que las especies que habitan en él hayan evolucionado de forma independiente.

En concreto, el lago se encuentra habitado por millones de medusas, que han evolucionado hasta perder casi por completo (aunque no del todo) sus células urticantes, por lo que es posible nadar entre ellas sin temor a recibir picaduras. Hay dos tipos de medusas: las medusas doradas (las mayoritarias) y las medusas lunares (presentes en mucha menor cantidad). Otra característica que hace altamente inusual al lago es que está compuesto por dos capas de agua que no se mezclan nunca entre sí. En el mundo existen unos 200 lagos de este tipo (conocidos como meromícticos), pero casi todos son de agua dulce. En el caso del lago de las medusas, la capa superior (hasta unos 15 m de profundidad) contiene oxígeno, mientras que la inferior (desde 15 m hasta el fondo, a unos 30 m) no. En la capa inferior hay grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico que puede absorberse a través de la piel y resultar letal. Por ello, únicamente se permite hacer snórkel en el lago, y no bucear.

Tras desembarcar en Mecherchar, hay que mostrar una vez más el permiso para acceder al lago de las medusas. Allí nos rociaron con agua para eliminar los protectores solares que pudiéramos habernos puesto, los cuales pueden resultar tóxicos para las medusas. Entonces, continuamos por un corto sendero hasta llegar al lago en sí. Saltamos al agua, y, siguiendo recomendaciones que habíamos escuchado días atrás, nadamos hacia el centro del lago, donde hay una boya blanca. Una vez allí, nos encontramos rodeados de miles de medusas doradas, ¡literalmente! 

Al principio, da bastante miedo verse rodeado de tal inmensidad de medusas y acercarse a tocarlas. Sin embargo, tras atrevernos por primera vez, confirmamos que, efectivamente, ¡son inofensivas! (aunque, si sois especialmente sensibles a las picaduras de medusa, se recomienda llevar ropa protectora, ya que como comentamos anteriormente aún disponen de diminutas células urticantes residuales). Nadando entre las medusas también nos llamó la atención su textura, muy suave al tacto. También vimos algunas medusas lunares, aunque evitamos entrar en contacto con ellas ya que nos indicaron que eran algo más urticantes.

Lago de las medusas

Como podéis observar en el siguiente vídeo, el lago no sólo está habitado por medusas, sino también por otras criaturas como pequeños peces. También hay anémonas que se alimentan de las medusas. Las medusas doradas evitan a estos depredadores siguiendo unos patrones de migración por el lago, de forma que se mueven hacia las zonas libres de anémonas a distintas horas del día.

Después de esta inolvidable y única experiencia, volvimos al barco y pusimos rumbo al último destino del día: el arrecife de coralRose Garden” (Jardín de Rosas). Este arrecife poco profundo se encuentra también en las proximidades de la isla de Mecherchar, y se llama así por la abundancia de corales col, cuya forma también recuerda a la de las rosas. Su poca profundidad, variada fauna marina y abundantes corales lo convierten en uno de los mejores puntos de snórkel de Palaos. Una vez en el agua, se puede ir con el guía o ir por libre. Nosotros recomendamos ir por vuestra cuenta, ya que al no ir en un grupo grande podréis disfrutar mejor y más de cerca de la fauna marina.

Pudimos ver una gran cantidad de peces tropicales, varios peces Napoleón e incluso esponjas de mar. Además, volvimos a encontrarnos con múltiples tiburones de arrecife, tanto de punta blanca como de punta negra.

Finalmente, iniciamos la ruta de regreso a Koror para concluir nuestro muy completo tour de las Islas Rock. En el camino se pueden obtener bonitas fotos de las Islas Rock al atardecer, cuando adquieren un aspecto bastante distinto. Una vez de vuelta a nuestro hotel, decidimos pasear de nuevo por el centro de la ciudad en busca de unas de las artesanías más típicas de Palaos: las tablas de relatos. Son piezas de maderas nativas talladas a mano donde se representan mitos, tradiciones o momentos históricos de Palaos. Este tipo de representaciones en madera es muy tradicional en la cultura palauana, aunque antiguamente se llevaba a cabo principalmente a gran escala, en las paredes de las casas tradicionales (bai).

Sin embargo, durante la década de 1930, los japoneses buscaron una forma de exportar la cultura tradicional palauana en forma de recuerdos fáciles de llevar. Por ello, el artesano japonés Hirikatsu Hijikata introdujo en las islas sus técnicas para realizar tallados de madera con gran nivel de detalle. Hoy en día, es posible encontrar estas artesanías en multitud de tiendas de Koror. También pueden comprarse en la prisión de Koror, donde los reclusos las tallan. Sus formas y tamaños son bastante variadas, aunque nosotros encontramos que había una gran cantidad tallada con forma de manta raya. Tras buscar por casi todas las tiendas donde las vendían (incluyendo la tienda Tebang, dedicada únicamente a estas tallas), logramos encontrar una más tradicional con forma rectangular que nos gustó mucho. Al estar hechas a mano y con madera de buena calidad, el precio de las tablas de relato es alto. La nuestra, de un tamaño medio, nos costó 210 dólares.

Para concluir un día lleno de aventuras por las islas y la jungla, decidimos ir a cenar al Drop Off. Volvimos a pedir un poke de salmón, además de pescado del día a la almendra. Aprovechamos la ocasión para preguntar al equipo de Neco Marine por la escena representada en nuestra recién adquirida tabla de relato. Nos explicaron que era una historia tradicional de la mitología palauana, conocida como “El hundimiento de Ngibtal”.

Hace mucho tiempo, una anciana llamado Dirrabkau vivía sola en la isla de Ngibtal, cerca de la costa del actual estado palauano de Ngiwal. Dirrabkau tenía un hijo, Mangidabrutkoel, pero casi no lo veía ya que éste estaba frecuentemente viajando entre pueblos. Los pescadores de Ngibtal pasaban cada día por la casa de Dirrabkau después de pescar, pero nunca le ofrecían ninguna de sus capturas. Por ello, la anciana únicamente podía alimentarse de los frutos del árbol del pan (Meduu) que tenía en su jardín. En cierta ocasión, cuando Mangidabrutkoel estaba visitando a su madre, ésta le dijo que nunca podía disfrutar del pescado que tanto le gustaba. Mangidabrutkoel se apiadó de ella, y antes de partir de viaje cortó una de las ramas del árbol del pan. Entonces, empezó a fluir agua de la rama cortada, al ritmo de las olas que rompían en la costa cercana. Con cada ola que llegaba a la orilla, salían peces del árbol, y así Dirrabkau pudo disfrutar del pescado que tanto ansiaba.

Pero el resto de habitantes de Ngibtal se enteraron de la existencia del árbol, y empezaron a sentir envidia de Dirrabkau. Mientras que ellos debían trabajar duramente para conseguir pescado, Dirrabkau no tenía más que esperar bajo el árbol. Al no poder contener su enfado, decidieron cortal el árbol entero. Entonces, el agua empezó a fluir sin control del tronco del árbol talado, trayendo consigo todo tipo de peces. Los habitantes de Ngibtal gritaban de alegría mientras volvían a casa con cestas llenas de pescado. Sin embargo, no se dieron cuenta de que el tronco del árbol continuaba expulsando agua sin parar. Así, mientras dormían, el agua terminó por hundir la isla entera, junto con todos sus habitantes. 

Resumen

Lugares visitados:
  • Islas Rock
  • Long Lake (kayak)
  • Milky Way (isla de Ngeruktabel)
  • Isla de Ngermeaus
  • Lago de las medusas (isla de Mecherchar)
  • Rose Garden (snórkel)
Criaturas marinas vistas:
  • Corales duros y blandos
  • Tiburón de arrecife de punta negra
  • Tiburón de arrecife de punta blanca
  • Pez fusilero amarillo y azul
  • Pez corneta azulado
  • Medusa dorada
  • Medusa lunar
  • Pez Napole´ón
  • Esponjas de tubo azul
  • Multitud de peces tropicales

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Lara y Rafa

Lara y Rafa

4 comentarios en “Palaos – día 4”

  1. Fantástico! Cuantas maravillas en un día! Un día muy bien aprovechado!!
    A eso se le llama no perder el tiempo!
    Muy bien explicado, casi parece que lo estés viviendo!

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